¿Qué te enseñó tu madre? ¿Qué gran consejo te dio de niña? ¿Y cómo aplicas este conocimiento en tu vida y en tu trabajo hoy en día? Hemos preguntado a algunas trabajadoras de Secrid, una de ellas acaba de tener un bebé, y nos hablaron con franqueza y ternura sobre cómo sus madres las han moldeado. Un cariñoso homenaje acerca de cómo aprender de los errores, la libertad, la creatividad, el pensar de forma innovadora, la puntualidad, el cuidado de lo demás y el no juzgar nunca al prójimo.

Mirsada Spahalic

Puesto: Anfitriona de SECRID

Hijos: Jasmina, Emina y Mirsad

Madre: Sadija

En 1998, a la edad de veintidós años, Mirsada huyó de Bosnia a los Países Bajos con su esposo y sus dos hijas pequeñas, Jasmina y Emina. Terminaron en un centro de solicitantes de asilo en Apeldoorn. Pasaron cinco años hasta que pudo regularizar su situación y se le asignó una casa cerca de La Haya. Entre tanto, había dado a luz a su tercer hijo, Mirsad, un niño. Un giro del destino llevó a Marianne, cofundadora de SECRID, a acoger a sus tres pequeños durante un tiempo prolongado. Los niños de ambas familias se hicieron amigos y Mirsada fue cariñosamente recibida por su nueva “familia”. Ahora es la anfitriona de la empresa. La cafetería son sus dominios. Cuando entras en la empresa, Mirsada es la primera en dar la bienvenida a todos y está pendiente de todo.

“Mi madre Sadija vive en Bosnia. Es una persona muy sensible y ha sufrido mucho. Siempre fue una mujer fuerte y dominante. Nunca nos dejaba abrazarla o besarla. Últimamente su carácter se ha suavizado. Siempre extrañé el lado amable de mi madre y ahora le está saliendo a flote. Me doy cuenta de que yo, ahora, también soy más cariñosa con ella. Me atrevo a decirle que la quiero. Eso lo aprendí en el trabajo y también de Marianne. ¡Todo ha cambiado tanto! Y yo también he cambiado porque he conocido a otras personas. Vivo en un mundo diferente. Lo que sí aprendí de mi madre es a terminar las cosas que empiezo y a seguir adelante. Prueba y error, caerme y levantarme de nuevo. Lo aplico en mi trabajo y en mi vida. Creo firmemente en que todo sucede por una razón”.


Michelle van Geer

Puesto: Protección de la  marca

Madre: Marianne

Michelle llegó a Secrid con diecinueve años como “la hija de”. Hacía trabajos fáciles. Es la mayor de Marianne y René, y se licenció en Derecho en Róterdam. Después de los estudios, se dedicó a la protección de los derechos de marca en varios casos importantes para la empresa en que se vulneraban estos derechos. Ahora, también está trabajando en cómo organizar mejor la empresa. Hay que actualizar la estructura de gestión porque ya no es la apropiada para Secrid. Se está informando a fondo de otros tipos de organización; estudiando y hablando con muchas empresas diferentes. En 2019, Secrid optó por introducir el modelo Holocracia, una estructura organizativa en la que los trabajadores también se responsabilizan, lo mejor posible, para poder crecer como personas. Esta forma de trabajar utiliza la regla “todo está permitido a menos que”, mientras que en la mayoría de las empresas la norma es “nada está permitido a menos que”.

"Mi madre Marianne siempre se aseguraba de estar enérgicamente presente en casa. Comprendió que nosotros tres éramos muy diferentes. Se aseguró de que cada uno tuviera lo que necesitaba. A veces, cocinaba tres platos diferentes en la cena, sinceramente, porque le gustaba hacerlo por nosotros. Es experta en no tomarse las cosas personalmente, desde el ego herido. Mi madre también me enseñó a abordar las cosas de otra manera, a pensar de manera diferente. A sacar provecho de todas las oportunidades y de todas las pequeñas cosas. De ella, y también de mi padre, aprendí lo que es el pensamiento energético”.


Anouk Moerman

Puesto: fotógrafa y estilista

Madre: Caroline

Hace unos años, el proyecto de fin de estudios de Anouk en la Academia Artemis tuvo tanto éxito que Marianne y René le ofrecieron un trabajo.  El tema de su exposición trataba de cómo devolver la ropa que pedimos en línea a las cadenas de moda, sin pagar gastos de envío, causa grandes problemas. La ropa, una vez usada, se considera a menudo un producto que ya no se puede vender. Cuando el producto ya no “huele a fábrica”, estas empresas no pueden hacer nada con él. La mayoría de los artículos devueltos se terminan quemando y, a menudo, ni siquiera se controlan. Anouk empezó a trabajar en Secrid hace año y medio. Su principal tarea es crear imágenes para Secrid. Puede tratarse de fotografías o de la presentación del producto. Muchas veces es ella misma la modelo de sus fotografías, pero también coordina las sesiones de fotos de otros fotógrafos.

“Mi madre Caroline es muy inteligente y sociable, y nos crió con mucha libertad. ‘Puedes hacer lo que quieras’, nos decía siempre. Nos dejaba muy libres, pero mi hermano y yo nunca abusamos de esa libertad. Nos permitió que probáramos todo tipo de cosas y nos enseñó a renunciar a ellas también.  Podíamos hacer deporte, conocer gente, hacer cualquier cosa. Ese sentimiento de libertad también lo experimento en Secrid. Mi madre también decía siempre: ‘Puede que ahora no esté bien del todo, pero más adelante sí que lo estará’. Y, añadía: ' Todo tiene una razón de ser. No te rindas nunca, sigue siempre adelante’. Este era su mantra y, también, es el mío”.

Annick Jongerius

Puesto: Gente

Hijos: Tim, Nick y Pieter

Madre: Els

Antes de que Annick se incorporara a Secrid, trabajó durante mucho tiempo en el Zuidas, el barrio financiero de Ámsterdam, principalmente en el departamento financiero de otras empresas. Cuando la cofundadora de Secrid, Marianne, andaba buscando a alguien que supiera tanto de personas como de procesos, Tim Jongerius, arquitecto de Secrid, le aconsejó que hablara con su madre, Annick. Poco tiempo después, empezó como formadora laboral de Marianne y ahora es el centro de Gente, un sistema que consiste en trabajar de forma holocrática. Holocracia y Gente tienen que ver con cómo organizar el trabajo y brindar a los trabajadoresos la oportunidad de descubrir sus puntos fuertes.

“Mi madre nació en Brabante, en Zomeren, cerca de Eindhoven. Tiene 77 años. Fue propietaria de un café en Arnemuiden. Más tarde, mis padres tuvieron un restaurante en el lago Veerse. Empecé a trabajar allí, lavando platos. La madre de mi madre, mi abuela, tenía una bodega y todo el mundo era bienvenido. A menudo, la gente le pedía consejo. Era una mujer sabia y creía que todo el mundo tenía derecho a que se le tuviera en cuenta. Mi madre heredó de ella esta calma y y algún que otro refrán cargado de sabiduría. Mi madre es el eslabón entre mi abuela y yo. También me enseñó a tratar a las personas con respeto y aceptarlas tal y como son. Esto es lo que hacía mi abuela y lo que hace mi madre todavía. Al igual que ella, estoy profundmente convencida de que, en el fondo, todas las personas son buenas”.

Alfa Mukamanzi

Puesto: personal de limpieza y mucho más

Madres: Mukulu Lusamba, Mamá Marie, Mamá Jeanette, Mamá Sanata, Mamá Marianne, Mamá Mirsada

Alfa llegó a los Países Bajos hace once años, gracias a la ACNUR. Cuando tenía diez años, se desató una terrible guerra civil en su país natal, Ruanda. Huyó con un grupo de más de cuatrocientos niños del orfanato donde vivía con sus hermanas a los países vecinos: Burundi y Congo. En el caos de la guerra, perdió de vista a una de sus hermanas y vivió con su otra hermana en la selva durante mucho tiempo. Milagrosamente, las hermanas se reencontraron y tres “mamás”, en Congo, las cuidaron con todo su cariño durante algunos años. Llegó a los Países Bajos con veinticinco años. En el Centro de Refugiados en Amersfoort vio nieve por primera vez. Alfa ya lleva un par de años limpiando en nuestras oficinas en Secrid y, con su trabajo, nos llena de energía renovada.

"En el Congo, las madres Mukulu Lusamba, Mamá Marie y Mamá Jeanette nos aceptaron a las tres por lo que somos. Más tarde, en Goma, también otra madre nos trató muy bien: Mamá Sanata. Una madre te cuida y te da buenos consejos para el futuro. De todas estas diferentes madres aprendí a ser siempre positiva y respetuosa. En Secrid también tengo una madre: Marianne. Es un cielo. Hace poco me operaron y me tuvo en su casa durante un mes para que pudiera recuperarme. Ella y su hija Michelle, se preocupan de que esté bien. Recibí muchas cartas, mensajes y flores de la gente de Secrid cuando estaba enferma. “Te hemos echado de menos”, me dijeron cuando volví. Te aceptan como eres, sin importar lo que hagas. Mi madre número cinco es la anfitriona de Secrid, Mirsada. Cuando empecé a trabajar, me sentía bastante insegura. Mirsada me cuidó mucho en aquel entonces."


René van Geer

Puesto: Confundador

Hijos: Nando, Michelle y Danielle 

Madre: Gerry 

René es como el padre de Secrid. En 1997, lanzó la primera cartera, Secrid Bodycard.

En 2009, Marianne y René decidieron concentrarse por completo en el desarrollo del protector de tarjetas y no diseñar más para otros clientes. Dieron en el clavo. Las carteras se convirtieron en todo un éxito. Tener el control y una visión holística de la empresa son metas importantes para el dúo. Junto con un gran equipo, trabajan constantemente para mejorar el producto y hacerlo cada vez más sostenible.

“Mi madre, Gerry, tiene 80 años. Mi padre y ella vienen a Secrid, en La Haya, una vez por semana y comemos juntos. El viernes es el día de las patatas fritas en Secrid. Esto parece un restaurante. Mi padre viene de una zona bien de Bodegraven, pero mi madre, decididamente, no. Fue amor a primera vista. Mis padres no juzgan a las personas ni sus orígenes. Mi infancia fue un refugio seguro, sin preocupaciones y con mucho margen para el desarrollo personal. Mi madre me enseñó a explorar mi creatividad. Le hubiera gustado ser periodista o fotógrafa, pero tuvo que dejar la escuela a los quince años. Escribe poesía y toma muchas fotografías. Mi pasión por las palabras me viene de ella. Quizás, yo no sea muy expresivo a la hora de mostrarle mi amor. Creo que tenemos eso en común. Pero el amor de una madre es incondicional, al igual que el de un padre, por cierto”.


Robin Foolen

Función: Diseñador industrial

Hijos y esposa: Niki, Tim, Judith

Madre: Liesbeth

El primer trabajo de verdad de Robin como joven diseñador industrial fue en la agencia de René. Entre otras cosas, desarrollaron la silla infantil Maxi-Cosi y dos teléfonos para el diseñador neerlandés Jan des Bouvrie. Transcurrido un año, Robin dejó la empresa y, después de trabajar para varias empresas diferentes, regresó al nido en 2012. En Secrid, se le pidió que guiara la cadena de suministro de la empresa en la dirección correcta. Esto significó reorganizar y estructurar la empresa, y establecer buenas relaciones con los proveedores. Robin mantiene estrechos contactos con más de cincuenta empresas, en su mayoría nacionales y europeas. En estos días, su trabajo gira en torno a la sostenibilidad en todas las áreas de Secrid: las emisiones de CO2, el consumo de agua, el uso de productos químicos y el impacto que la empresa tiene en el mundo.

“Toda mi familia viene de Brabante. De niño, enseguida tenía nostalgia. Si estaba jugando en la casa de un amiguito dos calles más allá, sentía la necesidad de volver a casa de inmediato. Mi madre, Liesbeth, viene de una familia católica muy estricta, mientras que mi padre se crió en un ambiente mucho más relajado. A su abuelo, le llamaban Jan, el rojo. Era lechero y apoyaba el comunismo. Mi madre odiaba esa forma estricta de entender la religión y todavía la critica mucho. Era y sigue siendo una mujer hermosa, por dentro y por fuera. Siempre me animó a sacarle el máximo a la vida y a hacer las cosas de la mejor forma posible. Otra cosa que aprendí de ella es a ser siempre puntual, honesto y amable con las personas con las que trabajas. Mantener la paz también es algo que me enseñó ella. Es un poco el brabante que hay en mí”.


Sascha Schalkwijk

Puesto: Asesora jurídica

Niños: Oliver, Elise y Rosie

Madre: Marguarite

Sascha lleva dos años en Secrid. Llegó a través de canales informales. Antes de esto, vivió con su familia en Melbourne, Australia, durante siete años. Allí nacieron sus hijas, Rosie, de ocho años y Elise, de seis años. Sascha proviene del mundo empresarial tradicional del derecho. Como asesora jurídica se ocupa de los asuntos legales y de los derechos de propiedad intelectual, es decir, de todos los derechos que tiene Secrid como empresa y de cómo proteger la tecnología, el producto y la marca de la mejor forma posible.

“Tengo una madre maravillosa, Marguarite. Una artista. Fue a la academia de arte y en los setenta creó la Fundación Anorexia Nervosa. Ahora tiene nueve nietos y no le tiene miedo a nada, hace de todo. Veo en mis hijos varias de sus cualidades. A Rosie, la mayor, le digo que su bondad y sensibilidad son superpoderes. Elise es una copia de mi madre. De niña ya pensaba: ‘Me parece tan absurdo, tan injusto, que ya no me creo nada de lo que dicen los mayores'. Algo que también podría decir Elise. El pequeño, Ollie, de ocho meses, nació en los Países Bajos y recibe todo tipo de atenciones de sus hermanas. Realmente el benjamín de la casa. Lo que aprendí de mi madre es que no debes dejarte arrastrar por la locura que te rodea o por lo que dicen los demás. No hay forma de describir bien el amor de una madre. Tener un hijo es algo muy impactante. Todo un cliché, pero solo lo sabes cuando tienes un hijo. Cuando se van a la cama, siempre les digo a mis hijos, que los quiero. Curiosamente, mi madre solo me lo dice recientemente. No es que lo haya echado de menos, porque siempre he sentido su amor. Más que agradable, yo diría que Secrid es una empresa cariñosa, como una madre, eso es”.

Bregtje van den Berg

Puesto: diseñadora de producto

Hijos: Jurrit y Jelka

Madre: Corien

Cierto grado de perfeccionismo no es ajeno a la diseñadora de producto, Bregtje. Después de graduarse en diseño industrial, se incorporó a Secrid hace cinco años. Una elección consciente por su parte debido a su afán de perfeccionismo, pero también a la conciencia social de la empresa. En los últimos años, Bregtje, que acaba de ser mamá de la pequeña Jurrit, se ha concentrado en desarrollar una variante textil del protector de tarjetas. Dispone de todo el tiempo que necesite para investigar técnicas de tejido y, a veces, ve el taller de Secrid como un gran patio de recreo donde puede investigar y probar ideas. Ahora también participa en el lanzamiento de nuevos productos.

“Mis padres provienen de familias emprendedoras. Mi abuela era hija de un panadero y el padre de mi padre tenía una de las primeras tiendas de autoservicio del país. Yo vengo de una familia de siete hijos, al igual que mi madre Corien. Mi madre era maestra de preescolar y yo he aprendido mucho de ella, también profesionalmente hablando. Mi madre sabe mejor que nadie que jugar es muy bueno para los niños para desarrollar su creatividad. Cuando éramos pequeños, ideaba todo tipo de juegos: hacíamos manualidades, jugábamos y no veíamos apenas la televisión. Eso lo he heredado de ella. Es una gran abuela y una defensora de descubrir las cosas haciéndolas uno mismo, probando y viendo adónde te llevan. Aplico esta sabiduría en Secrid. Tenemos un dicho en nuestra familia: “Te sorprenderá lo que puedes hacer si lo intentas”. Lo dijo una vez mi bisabuela, la abuela de mi madre, y continúa siendo un pedacito de sabiduría que transmitimos de generación en generación”.